A 16 AÑOS DEL DESASTRE EN ANGANGUEO

Publicado el 6 de febrero de 2026, 13:21

 

A 16 AÑOS DEL DESASTRE EN ANGANGUEO 

ANGANGUEO BAJO EL AGUA Y LODO 

TRAGEDIA POR CAUSAS NATURALES…

…Y LA MANO DEL HOMBRE 



 

 

 

Por: GAEL BUENDIA/

 

El estado de Michoacán se caracteriza por sus pueblos llenos de encanto otorgado por la madre naturaleza. Tal es el caso de Angangueo, un encantador pueblo minero de origen colonial, el cual se distingue por la migración de la Mariposa Monarca.

 

Este Mágico Pueblo, enclavado en las montañas de Michoacán, ofrece al turista un fascinante tour por la historia minera del virreinato; además, invita a explorar la majestuosidad de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, un sitio Patrimonio de la Humanidad que alberga una de las 13 maravillas naturales de México.

 

Al caminar por sus calles, el visitante notará un peculiar contraste en sus iglesias, que cuentan historias de la vida social de la época y la arquitectura reflejada en su pasado minero. Tal es el caso de la Parroquia de San Simón, conocida como la “Iglesia de los Pobres”, la cual se ubica junto a la plaza principal y destaca por su estilo sencillo y acogedor. 

 

En contraste, el Templo de la Inmaculada Concepción, o “Templo de los Ricos”, con su majestuosa fachada neogótica, revela el esplendor alcanzado durante el auge minero. Además de su rica historia y arquitectura, Angangueo es la puerta de entrada a dos de los santuarios de mariposa monarca más importantes: El Rosario y Sierra Chincua. 

 

Durante los meses de noviembre a marzo, estos santuarios se llenan de vida con millones de mariposas monarca que migran desde Canadá y Estados Unidos, creando un espectáculo natural que deja sin aliento a los visitantes.  

 

Todo un mundo maravilloso ofrece hoy en día Angangueo. Sin embargo, el 7 de febrero del 2010, dicho pueblo Mágico sufrió los embates de la Madre Naturaleza, ya que, por las condiciones geográficas y de vulnerabilidad, la población de Angangueo sufrió pérdidas humanas y daños materiales durante las lluvias torrenciales de febrero de 2010. 

 

Angangueo recuerda 16 años de la tragedia. Las calles eran ríos, casas quedaron destruidas y varias personas sepultadas bajo el lodo.

Los caudales de agua, así como troncos y lodo, bajaban de los cerros”, le cuenta a este corresponsal Everardo Guzmán, quien le da gracias a Dios por haberse puesto a salvo él y su familia de los Barrios La Guadalupe y San Pedro. —Continúa Everardo—. Fueron los que más quedaron destruidos debido al lodazal”. Hace una pausa nuestro informante y continúa: “La corriente arrastraba lo que encontraba a su paso: casas, automóviles, y también seres humanos que lamentablemente quedaron atrapados. ¡Fue horrible! 

Platícale, compa” —intercedió su amigo. “Cuéntale lo del matrimonio que quedaron atrapados”.

 

“A sí es verdad —aclarándose la garganta nos cuenta—. Un par de ancianitos fueron encontrados bajo el lodo de lo que fue su hogar; los dos enfrentaron la muerte abrazados”. “Historias como estas puede usted escuchar de los sobrevivientes de aquel 7 de febrero”, finalizó Everardo Guzmán.

 

Cabe destacar que fueron más de 20 horas seguidas de torrencial lluvia acompañada de ventarrones que sepultaban al antiguo pueblito minero ubicado en las faldas de los cerros que les dan alojamiento a las mariposas monarcas.

 

La tragedia también alcanzó a los municipios de Zitácuaro, Ocampo y Tuxpan. Ahí se desbordaron ríos y se desgajaron cerros. Ese día la madre naturaleza golpeó duramente a Michoacán. Y los auxilios fueron para rescatar a las familias que quedaban atrapadas entre escombros y lodo. Y cuentan que se respiraba el olor a muerte.

 

Sus habitantes culpan de esa catástrofe en parte a los tala montes, quienes muchas veces fueron denunciados a las autoridades correspondientes sin que hicieran nada al respecto.

 

 La reconstrucción no fue sencilla; tardaron 5 años, además de que las autoridades batallaron para convencer a las familias que estaban asentadas en terrenos considerados con alto peligro.

 

Hoy en día los angangueses los esperan con los brazos abiertos para que disfruten de su pueblo Mágico lleno de historia y, por desgracia, desgracia de la ocurrida aquel 7 de febrero.

 

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