FALSO AMOR
Por: GAEL BUENDIA/
Desde hace tiempo estuve pensando en alejarme de tu vida, pero me contenía, ya que albergaba la esperanza de que algún día me dieras un poquito de cariño.
¿Cuántas veces en mi vida he mendigado un poquito de cariño? ¡Solo eso, un poco de cariño! Ese cariño sincero que te haga ver la vida color de rosa. ¡Pero nada!
Solo recibí de una mujer no solo cariño, sino también amor sincero, y esa mujer fue la autora de mis días. De ahí en fuera, cuanta mujer se me ha cruzado en mi camino, he recibido cariño fingido.” Déjame quererte, no importa que tú no me quieras”, solía decirles.
Y así viví con falsas ilusiones, ellas creyendo que me engañaban y yo haciéndoles creer que les creía sus mentiras.
Y en el pecado, la penitencia, ya que la de turno, en cuanto tenían oportunidad, se entregaban a otro hombre. ¿Que si me dolía? ¡Y cómo no! Sí, a todas me entregué en cuerpo y alma.
En fin, la vida tenía que continuar con pena y todo; había que seguir adelante. ¡Ah! ¡No sin antes llorarle por tres días, no más!
¡Falso Amor!
Sin embargo, fingir amor es la crueldad más vil que pueda existir en la vida. Yo que tan solo te pedí un poquito de cariño y tú, ahora lo sé, hipócritamente me hiciste creer que tu amor era sincero y… “¡Sí, mi amor, en esta semana me decido irme contigo!” —oí que le decías por teléfono a tu amante— y recalcaste: “¡Ya me tiene harta con sus empalagos, no lo soporto!”
No quise escuchar más y salí de la habitación como entré, quiero decir, salí sin hacer ruido y como un perro “con la cola entre las patas”. Atrás dejé botada la docena de rosas y una veintena de recuerdos.
Sí lo sé, es tiempo de mi partida e iré por esos senderos a donde mis pasos me lleven, ya que no soy dueño de mi voluntad. ¡Otra desilusión más! Qué más da.
No sé si valió la pena haberte conocido. ¿O sí? ¡Qué recuerdos! Cómo olvidar cuando te estremecías en mis brazos, señal inequívoca que habías alcanzado a elevarte a la Galaxia Celestial.
Y sería un mal nacido si no te agradeciera esos momentos en que puse a prueba mi virilidad, pero sobre todo mi amor sincero.
¿Y debería odiarte por tu deslealtad? ¡Qué ganaría! Al contrario, como todo ser bien nacido, te doy las gracias por esas muestras de cariño; aunque fingido, me hicieron revivir.
Y sin rencor alguno me voy rogándole a Dios que en la vida no te paguen con un… “FALSO AMOR”
Añadir comentario
Comentarios